Un implante dental es un pequeño tornillo, generalmente de titanio, que sirve como sustituto de la raíz del diente. El titanio es el material más utilizado para los implantes, debido a que es altamente biocompatible y permite una correcta fusión con el hueso, evitando así un posible rechazo del implante dental.
Sobre este tornillo de titanio, se coloca una corona, que en este caso es el diente de reemplazo que se fabrica a medida para que coincida lo máximo posible con el diente natural.
Es la parte que se inserta en el hueso. Está hecho de materiales biocompatibles, como el titanio, que permiten la osteointegración (fusión con el hueso).
Conecta el implante con la corona. Se coloca sobre el implante una vez que ha cicatrizado y se ha integrado con el hueso.
Es la parte visible del diente, hecha de porcelana, cerámica o materiales compuestos, diseñada para parecerse a un diente natural.
Extracción quirúrgica de dientes, generalmente cuando están impactados, severamente dañados o causan problemas en la salud bucal.
Procedimiento para exponer más de la estructura del diente al reducir el tejido de las encías, mejorando la estética y facilitando el tratamiento de caries o restauraciones.
Técnica para añadir hueso en áreas de la mandíbula que carecen de suficiente densidad ósea, preparando el área para la colocación de implantes dentales.
Procedimiento para levantar el seno maxilar y agregar hueso en la parte superior de la mandíbula para permitir la colocación de implantes dentales en la región posterior superior.
Eliminación de frenillos (pliegues de tejido) en la boca que pueden estar causando problemas funcionales o estéticos, como la restricción en el movimiento de los labios o la lengua.
Extirpación de tejido gingival excesivo para tratar enfermedades periodontales o mejorar la apariencia de las encías, y facilitar una mejor higiene oral.
Técnica para estimular la formación de nuevo hueso en áreas donde ha habido pérdida ósea, utilizando materiales biocompatibles para apoyar la salud dental y la colocación de implantes.
Permiten masticar sin problemas y llevar una vida normal, mejorando la calidad de vida.
Ayudan a mantener el hueso maxilofacial, evitando su deterioro.
Se integran perfectamente con los dientes, sin diferencias visibles con un diente natural.
Están hechos de titanio, un material duradero y biocompatible, que minimiza el riesgo de rechazo.


Un implante bien colocado y con una higiene adecuada puede durar toda la vida. La corona o prótesis sobre el implante tiene una vida útil de entre 15 y 25 años dependiendo del material y el desgaste. Las revisiones periódicas son clave para detectar cualquier problema a tiempo y prolongar al máximo su durabilidad.
Cualquier adulto con buena salud general y suficiente hueso disponible en la zona de la extracción. Los mejores candidatos son no fumadores, sin enfermedades no controladas como diabetes o osteoporosis, y con buena higiene oral.
En casos de hueso insuficiente o enfermedades sistémicas existen soluciones alternativas como los implantes cigomáticos o corticales.
Sí. Cuando no hay suficiente hueso disponible existen varias soluciones: la elevación de seno maxilar, los injertos óseos, los implantes cigomáticos o los implantes corticales. En Alvariño Clínica Dental valoramos cada caso y te ofrecemos la opción más adecuada sin necesidad de esperar meses a regenerar hueso.
Son implantes de mayor longitud que se anclan en el hueso del pómulo (cigoma) en lugar de en el maxilar. Están indicados para pacientes con pérdida ósea severa en el maxilar superior que no son candidatos a implantes convencionales. Permiten evitar injertos y obtener dientes fijos en un tiempo muy reducido.
Como cualquier procedimiento quirúrgico, tienen riesgos: sinusitis, infección o molestias postoperatorias.
Sin embargo, en manos de un especialista experimentado la tasa de éxito es muy alta. Nuestro especialista en implantes y cirugía bucal, te explicará en consulta si eres candidato y qué esperar del proceso.
Los implantes corticales se anclan en las capas más densas y resistentes del hueso (las corticales), en lugar de en el hueso esponjoso central donde se colocan los implantes convencionales.
Esto permite usarlos en pacientes con pérdida ósea importante sin necesidad de injertos previos, reduciendo el tiempo total del tratamiento.
Las señales más habituales son:
Si notas alguno de estos síntomas, consulta cuanto antes: una detección temprana aumenta mucho las posibilidades de resolución. En nuestra clínica hacemos revisiones de seguimiento para evitar que llegue a ese punto.
Sí, aunque el tabaco aumenta el riesgo de fracaso del implante y ralentiza la cicatrización.
Lo ideal es dejar de fumar al menos 2 semanas antes y después de la cirugía.
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